La única manera de multiplicar la felicidad es compartirla.

Desde siempre he sentido pasión por la moda, y ver a mi madre toda la vida entre costuras me enseñado a amar esta profesión, llena de pequeños detalles y de delicadeza.

En el año 2009 me inicié en el mundo del emprendedoría, y lo hice acompañando a mi madre en su propio negocio: abriendo un taller de arreglos de ropa.

Trabajar codo a codo con ella he aprendido todos los secretos que se esconden entre las costuras de esta profesión, pero también ha sido la experiencia vital que ha hecho de mí la persona que soy hoy en día.

Somos el resultado de nuestras experiencias, y de nuestras decisiones.

Mi personalidad intrépida y mi inacabable energía despertaba en mí la inquietud por descubrir: tenía ganas de nuevos retos, de aprender otras maneras de trabajar, de sumar experiencias, de ver y vivir desde otra perspectiva.

Siete años después de la apertura del taller, dejé atrás el proyecto familiar para adentrarme en un nuevo viaje, esta vez en una importante marca de lujo, donde fui contratada bajo unas condiciones laboral y económicas exquisitas.

Sin embargo, no me sentía realizada, tenía ganas de un nuevo reto donde desarrollar mis habilidades, donde poner en práctica toda mi experiencia que me había enseñado mi madre, donde trabajar desde el corazón.

No cuentan las veces que respiramos, cuentan las veces que perdemos la respiración.

Uno de mis sueños siempre había sido trabajar con vestidos de novia, así pues, cuando tuve tenido la oportunidad de hacerlo realidad, ¡no dudé ni un segundo!

10 años después de iniciarme en el mundo de la costura, decido poner en marcha mi propio proyecto: SANDRA JORDÀ WEDDING CENTER, un espacio único en Girona donde acompaño y ayudo a los novios a hacer que su boda soñado se haga realidad.

La unica manera de multiplicar la felicidad es compartirla.

Desde siempre he sentido pasión por la moda, y ver a mi madre toda la vida entre costuras me enseñado a amar esta profesión, llena de pequeños detalles y de delicadeza.

En el año 2009 me inicié en el mundo del emprendedoría, y lo hice acompañando a mi madre en su propio negocio: abriendo un taller de arreglos de ropa.

Trabajar codo a codo con ella he aprendido todos los secretos que se esconden entre las costuras de esta profesión, pero también ha sido la experiencia vital que ha hecho de mí la persona que soy hoy en día.

Somos el resultado de nuestras experiencias, y de nuestras decisiones.

Mi personalidad intrépida y mi inacabable energía despertaba en mí la inquietud por descubrir: tenía ganas de nuevos retos, de aprender otras maneras de trabajar, de sumar experiencias, de ver y vivir desde otra perspectiva.

Siete años después de la apertura del taller, dejé atrás el proyecto familiar para adentrarme en un nuevo viaje, esta vez en una importante marca de lujo, donde fui contratada bajo unas condiciones laboral y económicas exquisitas.

Sin embargo, no me sentía realizada, tenía ganas de un nuevo reto donde desarrollar mis habilidades, donde poner en práctica toda mi experiencia que me había enseñado mi madre, donde trabajar desde el corazón.

No cuentan las veces que respiramos, cuentan las veces que perdemos la respiración.

Uno de mis sueños siempre había sido trabajar con vestidos de novia, así pues, cuando tuve tenido la oportunidad de hacerlo realidad, ¡no dudé ni un segundo!

10 años después de iniciarme en el mundo de la costura, decido poner en marcha mi propio proyecto: SANDRA JORDÀ WEDDING CENTER, un espacio único en Girona donde acompaño y ayudo a los novios a hacer que su boda soñado se haga realidad.